martes, 3 de noviembre de 2009

Carta al medio ambiente

Muy querido medio ambiente:

Es imprescindible que sigas existiendo. Te necesito para respirar; tu vida es mi vida y tu salud, la mía.
Lamentablemente estás enfermo, muy enfermo, pues te tocó vivir en un planeta que fue regalado por Dios a los hombres para que lo cultivasen y lo cuidasen pero, por desgracia, ellos no lo han hecho en la forma correcta, algunos por falta de educación, otros por egoísmo y los más por ambición. De modo que incendian bosques, talan los árboles- lo que resulta en la erosión del terreno-, contaminan el aire, el agua y los alimentos, arrojan basuras por doquier. Estás siendo sofocado, desnudado y agotado por la explotación codiciosa. Tu existencia en el planeta está siendo amenazada mientras la población se multiplica. Y esta amenaza no debe tomarse a la ligera porque ya no puedes satisfacer las exigencias del hombre.
Pero si te sirve de consuelo, hay muchos hombres y mujeres preocupados por tu aspecto y están trabajando duro por mejorarlo. Además, como el cuerpo humano, la tierra tiene una sorprendente capacidad de curación. No obstante, lo que desconocemos eclipsa lo que sabemos. Por ese motivo es a tu Creador a quien le corresponde hacer algo y él se ha propuesto dirigir la gozosa tarea de convertir la tierra en un hogar de paraíso pues prometió: “El desierto y la región árida se alborozarán… pues en el desierto habrán brotado aguas y torrentes en la llanura desértica”. ¡Qué felicidad será sentirse en medio de parques tranquilos con su césped, flores, árboles umbrosos y estanques cristalinos! ¡Qué efecto tan relajante, reconfortante, sosegador y hasta terapéutico tendrás entonces querido medio ambiente!
Con mis mejores deseos,
Nela

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